Tu beso se hizo calor,
luego el calor, movimiento
luego gota de sudor
que se hizo vapor, luego viento
que en un rincón de La Rioja
movió el aspa de un molino
mientras pisaba el vino
que bebió tu boca roja.
Tu boca roja en la mía,
la copa que gira en mi mano,
y mientras el vino caía
supe que de algun lejano
rincón de otra galaxia,
el amor que me darías,
transformado volvería,
un día a darte las gracias.
...
El vino que pagué yo,
con aquel euro italiano
que había estado en un vagón
antes de estar en mi mano,
antes de eso en Torino,
antes de Torino, en Prato.
donde hicieron mi zapato
sobre el que caería el vino
Zapato que en unas horas
buscaré bajo tu cama
con las luces de la aurora
junto a tus sandalias planas
que compraste aquella vez
en Salvador de Bahía
donde a otro diste el amor
que hoy yo te devolvería...
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